jueves, 6 de enero de 2011

LAS BRECHAS DE ALMERÍA

Almería es fea. Este es el pensamiento generalizado con el que muchos -almerienses o no- hemos crecido. No sé cómo ni porqué se ha inculcado esta idea ni de quién proviene. Pero Almería es fea. Y decir lo contrario siempre sonará extraño.

Y yo me pregunto, ¿qué es lo que hace a una ciudad fea o bonita? ¿Los antiguos monumentos? ¿Los modernos edificios singulares? ¿Los centros históricos?

Yo tengo una teoría. Es la siguiente: la decisión de valorar una ciudad como fea o bonita se toma paseando. Tras diez, quince o veinte minutos andando por una ciudad surge el pensamiento "¡qué bonita/fea es esta ciudad!". Y en Almería, una serie de brechas que hacen daño a la vista del transehunte hace que este se decante por puntuar negativamente a la ciudad.

Es imposible andar por una calle del centro de Almería sin que, al levantar la vista, una mala decisión arquitectónica nos agrie la visión. Calles que deberían ser emblemas de esta ciudad como Real, Solís, Braulio Moreno, Hospital y, por supuesto, Puerta Purchena, Obispo Orberá y El Paseo se encuetran, bien en estado de abandono y dejadez, o bien en busca de una identidad que no acaban de encontrar.

El poco amor propio que se derrocha en Almería, quizá por el histórico complejo de tierra pobre, ha hecho que hayamos cuidado muy poco nuestra ciudad. Que hayamos tomado por malo a lo antiguo y, en consecuencia, que hayamos destruido patrimonio histórico por doquier. El Paseo de Almería es todo un símbolo de lo que podría haber sido Almería, de lo que quiso ser y lo que, desgraciadamente, hoy es: una ciudad en busca de una extraña modernidad.

Tomamos el Paseo desde la Rambla Federico García Lorca, y lo primero que vemos es esto:

Un bonito edificio del siglo XIX precedido de dos casas de dos plantas (imposibles de ver en esta instantánea debido a los árboles). La primera brecha que quiero mostrar aquí es esta: un bloque de pisos y oficinas de diez plantas de altura sobresale entre la arquitectura antigua de Almería. Las directrices siguen iguales Paseo arriba: dos casas más y otro blocón de pisos...

Seguimos caminando y esos cuchillos de hormigón siguen apuntando al cielo y atravesando lo que Almería fue y podría haber sido: una ciudad bella. Esta casa (abandonada) se ha quedado sola en medio de dos mastodontes:

El hecho de que algunas de estas casas se hayan convertido en fantasmas, auguran lo peor... ¿Demolición y posterior construcción de otra mole? Sin embargo, el pinchazo del sector del ladrillo salvará la muerte de este patrimonio infravalorado de Almería. Sus primeras plantas convertidas en comercios también ayudan:

Otros presentan mejor estado de conservación. Bonitas fachadas, aún más bellas en la noche cuando relucen con su iluminación ornamental. Sin embargo, unas paredes de cal de once plantas de altura nos desvían la atención:

La calle del Poeta Villaespesa, junto al teatro Cervantes, y desembocando en la Escuela de Artes, presenta una de las postales más bellas del centro de Almería, y mucho más, tras las recientes remodelaciones de los exteriores de ambos inmuebles. Observo atónito la estampa ya que lo preferible es no mirar arriba. Porque en tal caso os encontraríais con esto:

Al llegar a Puerta Purchena, el centro por excelencia de la capital almeriense, miro hacia donde antes se podía ver el cerro de San Cristóbal. Hoy, el edificio de la Patria Hispana parece estar vigilado por varias construcciones setenteras:

Al bajar por Obispo Orberá, la cosa más o menos cambia... Hay una cierta esencia de centro histórico mayor que en el Paseo. Pero aún así se intuyen ciertos "amagos" de haber querido revolucionar equivocadamente la arquitectura de la zona, dando como resultado un paisaje urbano destartalado, en donde se combinan tres tipos de edificios: los más contemporáneos (el de la izquierda del todo en la foto), los mencionados bloques de apartamentos de los años setenta y ochenta, y las antiguas casitas por las que debería destacar Almería.


¿Soluciones?

Buena pregunta. ¿Existen soluciones para hacer de Almería una ciudad bonita? Yo creo que sí, que las hay. De hecho, ya se pueden observar algunas de las que se están llevando a cabo. Yo, si por mí fuera, demolería todos los enormes bloques del Paseo de Almería... No es una idea tan rocambolesca, pues en su dia ya se hizo algo similar con los palacetes del siglo XIX. Pero siendo un poco más sensatos, primero he de aplaudir algunos de los lavados de cara hechos en esta zona de la ciudad. Como el edificio de Marín Rosa, que en lugar de la típica pared lateral blanca, cuenta con una especie de mosaico como el que se ve en la foto. Espero que se tome nota y pueda verse lo mismo en las demás moles de cemento.

La otra de las soluciones -con la que simpatizo de forma excéptica- es la construcción de nuevos edificios en el lugar de los antiguos, pero conservando su fachada. De esta forma, se minimiza el impacto visual de los grandes bloques junto a casas de dos plantas, a la vez que dichas casas se conservan. Lo que ocurre es que en Almería se están viendo construcciones pseudonuevas con un dudoso gusto estético como las que vamos a ver en las siguientes imágenes:

En esta última foto, tomada en la calle Obispo Orberá, vemos como el edificio de la izquierda parece que correrá la misma suerte. Lo incomprensible en este caso es que, al contrario que en la primera foto, al lado de este inmueble no hay ningún bloque alto, es decir, no existe ningún impacto visual a minimizar. ¿A qué viene entonces destrozar más patrimonio?
La Almería con encanto que ya no tenemos... ¿Se podría recuperar?

En fin... Estas son las brechas de Almería. Heridas de una ciudad que aún se pueden curar, aunque dejen cicatriz, pero que al menos no permitamos que muera desangrada. Porque la sangre de una ciudad como Almería está en el patrimonio histórico. Y eso es lo que hay que cuidar.

sábado, 27 de marzo de 2010

JESUS DE PERCEVAL: "LO PROVICIAL NO ES SINÓNIMO DE INCULTO"


Jesús Pérez de Perceval del Moral, más conocido como Jesús de Perceval, es uno de los artistas almerienses más importantes del siglo XX. La ciudad de Almería lo vio nacer, crecer y morir entre 1915 y 1985.

Este pintor y escultor se formó entre la Escuela de Artes y Oficios de Almería y la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. A partir de la década de los 40, y junto a otros artistas e intelectuales de Almería como Celia Viñas, Juan Cuadrado, José Gómez Abad, Miguel Cantón Checa o Francisco Capuleto, funda el movimiento indaliano.

Perceval abanderó este peculiar movimiento cultural almeriense el cual se inspiraba en las raices de esta tierra, ensalzando el caracter ancestral, mágico y espiritual de las culturas históricas y prehistóricas del sureste peninsular. El movimiento indaliano fue presentado en el Museo de Arte Moderno de Madrid en 1947, logrando una gran acogida por parte de la crítica, en especial de Eugenio d'Ors, el entonces Jefe Nacional de las Bellas Artes.

A parte de Madrid, Perceval rebasó las fronteras españolas para exponer en Munich, Roma, París, así como en diversas ciudades de Argentina, Chile y Bolivia. En 1951 participó en la I Bienal Hispanoamericana de Artes de Madrid, despertando gran expectación su obra La degollación de los inocentes:


Su obra pictórica estuvo influenciada por Ignacio Zuloaga, Giorgio de Chirico y Pablo Picasso. El estilo es claramente expresionista y queda marcado por lo oscuro de su cromática. Sin embargo, con el tiempo, Jesús de Perceval evolucionó hacia una iconografía más matizada y realista.

Basándose en una de las premisas y razones de la existencia del movimiento indaliano, la cual reivindicaba que lo provincial no es sinónimo de inculto, Perceval no salió demasiado de Almería. En resumidas cuentas, el almeriense se define como un pintor clásico con influencias del Mediterráneo, la naturaleza, la infancia, la historia y la prehistoria.

Por lo demás, Jesús de Perceval fue un gran conocedor de los estilos y tendencias del arte universal, trabajando también la escultura, la imaginería, la alfarería y la fotografía. Fuera de lo pictórico, son trabajos suyos el monumento a San Francisco Javier en Tokio, el retablo de la Piedad y la imagen de San Indalecio de la catedral de Almería, el retablo de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario en Roquetas de Mar, la fuente de los Peces en Almería (foto siguiente), así como una importante colección de fotografías realizadas, especialmente, durante los años 50, cuando el pintor se acerca a otro ilustre artista almeriense: Carlos Pérez Siquier.

jueves, 25 de febrero de 2010

28 DE FEBRERO: LA VERDADERA HISTORIA (parte II)

No hace falta irse siglos atrás para ver un mapa de España distinto al actual. Basta con coger un libro de geografía de nuestros padres y veremos regiones distintas a las que estamos acostumbrados hoy día.

Tras la muerte de Francisco Franco en 1975 se inició un proceso de transición a la democracia por el cual quedaron legitimizados, entre otras cosas, los procesos de autogobierno. Comienza a forjarse la España de las autonomías, y las regiones del País Vasco y Cataluña fueron las primeras en redactar sus estatutos.

Las nuevas comunidades autónomas fueron surgiendo, por un lado, de las regiones ya existentes, como fueron los casos de Galicia, Asturias, Aragón, Comunidad Valenciana,... Pero por otro lado, aparecieron nuevas autonomías, como Cantabria o La Rioja, nacidas a raíz de que las provincias de Santander y Logroño decidieran segregarse de Castilla La Vieja.

Precisamente, Castilla La Vieja fue la protagonista de otro de los significativos cambios en el mapa de España al unirse -incomprensiblemente- con la región de León (provincias de Zamora, León y Salamanca) formando la grande e inviable comunidad autónoma de Castilla y León.

Por su parte, Castilla La Nueva perdió a Madrid, que se erigió como Comunidad del mismo nombre, pero ganó a Albacete, la cual hasta entonces había sido parte de Murcia. La más que nueva Castilla pasó a denominarse Castilla-La Mancha.


Y nos queda Andalucía... Las ocho provincias del sur de España fueron la tercera comunidad autónoma en dibujarse en el nuevo mapa democrático español. Meses después de que País Vasco y Cataluña aprobaran en sendos referéndums sus estatutos de autonomía, los políticos de la todavía no oficial Junta de Andalucía promovieron a toda prisa la votación popular del invento andaluz.

La principal diferencia entre Andalucía y las autonomías vasca y catalana era muy clara: en el País Vasco y en Cataluña se daba por hecha una voluntad de autonomía entre su población; en Andalucía, no. Así, lo que vascos y catalanes votaron fue la aprobación de un texto: el estatuto. Mientras, los andaluces se disponían a votar si querían o no el autogobierno.


El 143 y el 151.

Desde Sevilla (donde ya se frotaban las manos para ser la capital de la nueva comunidad) se habían proyectado dos caminos legales para alcanzar la autonomía: la del artículo 151 y la del artículo 143 de la Constitución Española.

El 151 era la vía más directa para los intereses pro-andalucistas: si en cada una de las 8 provincias andaluzas la mayoría votaba "sí" siendo el porcentaje de participación mayor del 50% del censo de votantes, se legitimaba la comunidad autónoma de Andalucía. De no ser así, y basándose en el artículo 143, habría que esperar 5 años para una nueva votación.

Si algo ha caracterizado a los andaluces pro-Blas Infante son las prisas. El dichoso "Padre de la Patria Andaluza" convocó una fracasada asamblea en 1933 por la cual había que sacar adelante la Andalucía de las ocho provincias sí o sí (pasará a la hitoria por su frase "hay que residenciar a las provincias disidentes", en referencia a Huelva, Jaén, Granada y Almería).

Casi 50 años después, durante la transición, los seguidores de sus ideales siguieron con la misma tónica. Primero, por convocar un referéndum para el que el pueblo andaluz ni estaba preparado ni había tenido tiempo de meditar. Y segundo, porque después de que la vía rápida para crear Andalucía (la del artículo 151) no funcionara, los andalucistas promovieron chanchullos y tejemanejes varios con tal de no esperar los cinco años que establece la ley para celebrar un nuevo referéndum.



Jaén: aquí se vota “por mis muertos”.

Para que la ratificación de la autonomía andaluza prosperara de acuerdo con los establecido en el artículo 151 de la Constitución (tal y como habían pedido los ayuntamientos de Andalucía), la mitad más uno de las personas censadas en todas y cada una de las provincias debería acudir a las urnas. Así pues, la abstención era un elemento activo a tener en cuenta, de hecho, hay que reconocer que los "síes" siempre ganaron ante los "noes", pero el tanto por ciento de participación fue el handicap durante este referéndum.

Durante la tarde-noche del jueves 28 de febrero, los andalucistas se llevaban la primera en la frente: ni en Jaén ni en Almería se había alcanzado la cifra requerida del 50 por ciento de electores. La forma precipitada de convocar el referéndum había jugado en su contra, ya que, entre otras cosas, no hubo tiempo de una actualización del censo. Esto quiere decir que se contó como abstención una buena parte de las personas fallecidas durante 1979.

De esta forma, durante la madrugada del 28 al 29 de febrero, se produjo la primera manipulación: el Ministerio del Interior corregía los censos de -única y exclusivamente- las provincias de Málaga, Granada, Jaén y Almería (o lo que es lo mismo: La Alta Andalucía).

Gracias a esta "limpieza", Granada aprobaba el proceso autonómico con un 52,62% de votos a favor mientras que Málaga lo hacía por los pelos: 50,77%. Sin embargo, en Jaén, pese a contar ya con una participación superior a la mitad, los "síes" se quedaban en un 49,35%.

Lo que más llamaba la atención en la tierra del ronquío era el alto porcentaje de votos nulos, sobretodo los consistentes en haber introducido dos papeletas con el mismo voto. Con la excusa de que las papeletas se adherían fácilmente unas a otras, estos votos fueron finalmente considerados como válidos. Tras esta nueva chapuza, en el segundo (y definitivo) escrutinio, Jaén alcanzaba el techo del 50%.




Almería: el auténtico pucherazo.

Por su parte, Almería dió de lleno la espalda al referéndum por la autonomía de Andalucía: la abstención en la provincia más alejada de Sevilla se fijó en cerca de un 54%. Bien es cierto que en algunos municipios se superó el 75% de la abstención, y en otros incluso no llegó a votar NADIE.

Así pues, ni eliminando a los facellidos del censo electoral, ni validando los votos considerados primeramente como nulos,... ni haciendo mil y una manipulaciones habría forma legal de incluir a Almería en Andalucía. De esta forma, la disidente legañosa bloqueaba el proceso autonómico andaluz.

Para solucionar esta situación hubo diferentes propuestas: desde volver a repetir el referéndum en Almería hasta la de hacer una lectura “forzada” del artículo 144 de la Constitución, según el cual, pese a no cumplir los requisitos, Almería podría ser incluída en la Comunidad Autónoma andaluza “por motivos de interés nacional”. Esta última opción comenzó a ser pactada por Rodolfo Martín Villa y Alejandro Rojas-Marcos. He aquí el primer ejemplo de un no-almeriense decidiendo por nosotros: Martín Villa, leonés y Ministro de Administración Territorial de la primera “era Suárez”. Y Rojas-Marcos, sevillano de ideales andalucistas y, en aquel momento, diputado del Partido Socialista de Andalucía.

Veintitrés de octubre de 1980. Habían pasado casi ocho meses desde el 28F y Andalucía todavía no existía. En Almería, la provincia responsable de que los andalucistas no descorcharan botellas de champán, el diputado de UCD Juan Antonio Gómez Angulo propuso una autonomía uniprovincial siguiendo el modelo de Cantabria o La Rioja. No era la primera vez que Gómez Angulo hablaba de algo diferente a una Almería andaluza: en 1978 ya había promovido una Región del Sureste formada por Almería y Murcia. Sin embargo, esta opción no fue del agrado de ninguna de las dos provincias, especialmente en la murciana, que se encontraba en proceso de constituirse como autonomía en solitario tras el “traslado” de Albacete a Castilla.
El bonito sueño de la Comunidad Autónoma de Almería duró poco, pues enseguida fue truncado por el “apaño” de Martín Villa y Rojas-Marcos... Los grupos políticos presentaron una proposición de ley por la que las Cortes Generales incorporaron a Almería a las otras provincias andaluzas "por motivos de interés nacional".

Un año más tarde, el 31 de Junio de 1981, se celebró el definitivo referéndum para aprobar el Estatuto. Meses después, el 11 de Enero de 1982 los andaluces tuvieron una nueva cita con las urnas, eligiendo a Rafael Escudero como primer presidente de la oficialmente constituida Junta de Andalucía.


28 años después.

¿En qué pensamos cuando se habla de Andalucía? Palmas, flamenco, feria, musho arte, arsa, pisha, kiyo y arriquitaun... ¿Representa esto a Almería y a los almerienses? La respuesta es clara y contudente: NO.

Desde Sevilla se ha construído una comunidad autónoma a su imagen y semejanza, privando a los almerienses de nuestra verdadera identidad cultural. Ahora en nuestra feria, las niñas llevan trajes de lunares; durante la Semana Santa, se escucha "¡al sielo con ella!", y el Carnaval de Almería (de grandísima importancia en su época) ha sido absorbido por el modelo gaditano...

El adoctrinamiento andaluz nos ha hecho creer que esta falsedad de región ha existido desde siempre. Incluso la han llegado a denominar de forma oficial como "realidad nacional". Mejor no hagamos un balance en infraestructuras porque sería para echarse a llorar... Tras la Exposición Universal de Sevilla en 1992, el Gobierno español dotaba a "Andalucía" (Sevilla y alrededores) de la autovía A-92 y de un tren de alta velocidad con Madrid. En Almería, sin embargo, se clausuraba sin ninguna razón la línea férrea con Murcia... ¿quisieron aislarnos de la región con la que se llegó a hablar de una autonomía? ¡Ah! Y la A-92 llegó a tierras almerienses en diciembre de 2002.

Es hora de luchar por nuestra cultura. Es hora de defender nuestros derechos. Es hora de plantearse sí nos conviene o no seguir formando parte de este invento autonómico. Es tiempo de acabar con el mito del almeriense tranquilo y pasivo... Cambiemos el curso de la historia que nos han impuesto: "almerienses, levantáos".

lunes, 22 de febrero de 2010

28 DE FEBRERO: LA VERDADERA HISTORIA (parte I)

El 28 de Febrero de 1980 yo aún no había nacido. Sin embargo, durante mi infancia (descontando un importante paréntesis de cinco años en los que residí en Aragón) siempre me han hecho celebrar esa fecha: el día de Andalucía. En el colegio, durante los días previos a la efeméride, preparábamos ciertas actividades: murales temáticos sobre cada una de las provincias, banderas blancas y verdes, escudos de Hércules,... Cuando llegaba el 28, todos los cursos bajábamos al patio, se izaban las banderas de España y de Andalucía, y sonaba la canción de “andaluces levantaos”.

Es cierto que siempre he sido muy malo en historia... Pero tampoco es menos cierto que nunca me han explicado muy bien qué ocurrió el 28 de Febrero, quién fue Blas Infante y, en definitiva, cuál es la historia de Andalucía.

Pues bien. Hoy voy a resumir la historia de esta comunidad autónoma. La historia que nunca me contaron, los hechos de los que nadie habla y los acontecimientos que jamás se escribirán en los libros de texto. Pero quizá (y no dudo de ello) esta sea la verdadera historia de Andalucía.


Andalucía es una palabra que deriva de Al-Andalus. Este último fue el reino que los musulmanes instauraron en la Península Ibérica durante más de 700 años. El territorio de Al-Andalus nunca ha coincidido con el mapa de Andalucía.

El concepto de Andalucía nace cuando Castilla asedia al Reino Nazarí, o lo que es lo mismo, el Reino -musulmán- de Granada (compuesto por las actuales provincias de Málaga, Granada y Almería). El cinturón que bordeaba al Reino Nazarí era conocido con el nombre de Las Andalucías, y estas eran los Reinos de Jaén, de Córdoba, de Sevilla (las actuales Sevilla y Cádiz) y de Niebla (la actual Huelva).

Cuando los Reyes Católicos toman Granada en 1492, mientras Boabdil lloraba como un niño lo que no supo defender como un hombre, Fernando e Isabel mantuvieron la estructura territorial de España por Reinos. Así, el Sur del país seguía estando formado por los Reinos de Las Andalucías (Niebla, Sevilla, Córdoba y Jaén) y por el Reino de Granada.

En 1833, y basándose en el modelo francés de Napoleón Bonaparte, el Real Decreto de Javier de Burgos (Secretario de Estado de Fomento) establece la división territorial por provincias, siendo estas exactamente igual a las que conocemos ahora. Si bien, Javier de Burgos (granadino de Motril) incluye a las provincias de Granada (Málaga, Granada y Almería) como parte de Las Andalucías.

Durante la Primera República (1873 - 1874) el parlamento diferenciaba dos Andalucías: la Baja y la Alta. Andalucía La Baja era llamada así por estar en la depresión del Guadalquivir y a pocos metros sobre el nivel del mar. La componían las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y Córdoba. Y Andalucía La Alta -en el nacimiento de dicho río, y de orografía más abrupta- era la formada por Jaén, Granada, Málaga y Almería. Pese a que la República apenas duró once meses, durante la restauración Borbónica se siguieron reconociendo dos regiones en lo que hoy día es una sola.


Los antiguos Reinos son -o deberían ser- el germen de las actuales comunidades autónomas. Pero de lo que no hay duda es que estas divisiones más o menos históricas son la madre de todos los sentimientos nacionalistas. Durante el siglo XIX se produce el principal desarrollo de los dos movimientos independentistas más importantes de nuestro país: el vasco y el catalán.

"Culo veo, culo quiero" , decía mi madre sobre mí cuando era pequeño. Como tontos -del culo- los hay de norte a sur, en Andalucía nos tocó al tito Blas... En 1918, el musulmán Blas Ahmad Infante, natural de Casares (Málaga), realiza unos estudios basados en quiénsabequé sobre una Andalucía única, creando las bases del andalucismo. Inventó una bandera basada en el verde del Islam y el blanco almohade, un escudo inspirado en el de Cádiz, y un himno adaptado de un canto religioso titulado “Santo Dios”. Ascendió en el poder político gracias a sendos partidos izquierdistas republicanos, y escribió el anteproyecto de estatuto de la región que denominaba como Mancomunidad de Andalucía.

Así, en 1933 se celebra la Asamblea de Córdoba. Un acto al que acudieron representantes de las ocho provincias andaluzas. Infante y sus simpatizantes trataron de imponer su ideal de la Andalucía única a toda costa, mientras que los asambleístas de Huelva, Granada, Jaén y Almería, y buena parte de Málaga y de Córdoba defendían intereses contrarios. De esta forma, ante la intransigencia del conocido como “Padre de la Patria Andaluza”, onubenses, jiennenses, granadinos y almerienses abandonaron la asamblea que, pese a ello, se celebró

Huelva quería unirse a Extremadura. Mientras que Jaén, Granada y Almería querían preservar la Región de La Alta Andalucía, o Andalucía Oriental. Málaga fue invitada a la propuesta oriental, pero la mayoría de sus representantes estaban del lado de su paisano...

Ideal, 31 de enero de 1933

En 1936 estalla la Guerra Civil, y tanto los ideales pro-nacionalistas de Blas Infante, como los regionalistas de Granada, Jaén y Almería chocaban con el concepto de la España única del Caudillo. De esta forma, los unos y los otros fueron fusilados... No obstante, 40 años después, solo el espíritu de Blas Infante parece haber emergido desde las fosas.

Lo que ocurrió el 28 de Febrero de 1980 ha sido la mayor mentira y manipulación política de estas más de tres décadas de democracia. La provincia de Almería, por segunda vez en su historia, le dio la espalda a Andalucía. Pero un “apaño” en el censo electoral, y una lectura forzada de los artículos de la Constitución que avalaban la elaboración de la autonomía hizo que Almería entrara de un indeseado empujón a una Andalucía que nunca le ha aportado nada positivo.

La imposición de una cultura, de un acento y de unas costumbres que no son las nuestras, por no hablar del arrinconamiento literal que sufrimos en materia de inversiones, son las lacras que Almería lleva sufriendo durante estos 30 años.

La segunda y última parte de esta historia, la que se centra única y exclusivamente en el 28F, estará colgada muy pronto en este humilde sitio web que, ahora sí y con mayúsculas, es: ¿POR QUÉ DEJÉ DE SER ANDALUCISTA?

viernes, 19 de febrero de 2010

EN LA ALCAZABA, NO

El Ayuntamiento de la capital lleva algún tiempo haciendo gestiones para la consecución de un nuevo Parador Nacional de Turismo en la provincia. Los avances están siendo importantes y, al parecer, una de las pocas cosas que quedarían sería la aprobación del organismo al que le compete la cesión del terreno (que en este caso es la Junta de Andalucía... así que ya podemos esperar sentados).

Sin embargo, por una vez deseo que el Gobierno andaluz conteste con un "no" rotundo al ayuntamiento de Almería. Con un no a construir un hotel (porque un parador no deja de ser un hotel público) dentro de la Alcazaba de Almería. Sí: la segunda fortaleza musulmana más importante de España (después de la Alhambra) es el lugar elegido por el incompetente consistorio almeriense.


En un principio, además de la Alcazaba, se barajaron más opciones para ubicar el futuro parador, como el edificio de la Escuela de Arte o el Cuartel de la Misericordia. El primero está en una zona céntrica que no es necesario revitalizar. El Cuartel, por su parte, tiene el escollo de pertenecer al Ministerio de Defensa, y estos no suelen ceder inmuebles así como así (que se lo digan a El Corte Inglés en su intento por implantarse en los terrenos que ocupa la Comandancia de la Guardia Civil). Pero, por otro lado, el Cuartel de la Misericordia está situado en el lugar idóneo: el auténtico casco antiguo de Almería y a medio camino entre la Catedral y la Alcazaba.

El abandonado centro histórico almeriense podría reforzar su inexistente vida turística con la construcción de un parador en dicho edificio. Pero el ayuntamiento, en un equivocado intento por atraer el turismo hasta la misma fortaleza árabe, pretente atentar contra el patrimonio histórico de Almería promoviendo la construcción de un inmueble que, por más que intentara respetar la arquitectura del entorno, mucho me temo que no andará muy lejos de ser otra "Lorca"...

Porque en Lorca, provincia de Murcia, se hizo el siguiente atentado:




Ese horrendo edificio junto al Castillo lorquí que casi provoca un infarto de ojo es un PARADOR NACIONAL. Está promovido por los gobiernos local, autónomo y nacional, y se financia con el dinero de todos y todas. En Almería, como en muchas ciudades de España, ya se han cometido varios errores basados en el empeño por querer dar una imagen de ciudad moderna a la vez que castiza. Así, tenemos una Puerta de Purchena que no convence a nadie o una plaza de la Catedral con un edificio sacerdotal que parecen salidos de una peli futurista de ciencia ficción.

No dejemos que se cometa otro nuevo error: no dejemos que se toque la Alcazaba a no ser (eso sí) que sea para reformarla. Que eso sí hace falta. Un parador, no.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL SAN VALENTÍN DE ALMERÍA

Nótese en el mismo título el siguiente detalle: "el San Valentín DE Almería" en lugar de "el San Valentín EN Almería". Y es que, las siguientes líneas no van a tratar de cómo se celebra la fecha del 14 de Febrero en esta esquina del Sureste, sino de una de las leyendas más románticas (no podría tener otro cualificativo) relacionadas con esta tierra: ¿están los restos de San Valentín enterrados en la Catedral de Almería?


El poco orgullo que derrochamos los almerienses se contradice con nuestras ansias de apadrinamiento -por denominarlo de alguna manera-. De esta forma, en Almería hemos hecho paisanos desde Wal Disney hasta el hombre del saco. Una vez escuché que los humoristas Faemino y Cansado eran almerienses, así como el grupo de los '70 Los Bravos. Hablando de música, hace poco me enteré que Santi Campillo no es de Almería, sino tan murciano como su antigua banda (M-Clan). Y, ya que estoy, aprovecho para pedir disculpas a los jiennenses a los que "les robé", desde este blog, a la actriz Rosario Pardo.

Bien, pues el crimen del hombre del saco ocurrió en Gádor en la década de 1910. Hay un montón de estudios que corroborarían que Walt Disney nació en Mojácar. Faemino y Cansado son de Madrid, Santi Campillo ha tocado en varias bandas almerienses pero él es de Murcia y... ¡ya vale de confundir a Los Bravos con Los Puntos!.

¡Ah! Y por último: San Valentín no está enterrado en Almería. Lo siento.


San Valentín fue un sacerdote romano martirizado un 14 de Febrero del año 280. Claudio II no veía con buenos ojos que sus soldados se casasen porque creía que éstos eran más fuertes estando solteros, así que San Valentín celebraba de forma clandestina los matrimonios del ejercito romano. Durante principios del siglo III, San Valentín fue descubierto y condenado a tortura y muerte. La Iglesia Católica veneró a este santo todos los 14F (hasta 1969), aunque también existe la teoría de que se escogiera esta fecha por hacerla coincidir con las Lupercales en Roma (en honor al fauno Luperco, dios de la fertilidad).

Este es el resumen de la historia oficial... Pero parece que aún hay más candidatos para ser el auténtico patrón de los enamorados: San Valentín de Terni y San Valentín de Roma son dos de ellos, aunque algunos creen que se trata del mismo santo que fue trasladado de Terni a Roma para ser decapitado y enterrado en la Puerta del Popolo.

Y, por supuesto, nos queda el "otro" San Valentín: el de Almería. El San Valentín legañoso era un Santo Mártir que fue sacado de las catacumbas romanas en 1779. Una vez revestido en cera, fue entregado al Padre General de los Agustinos, el cual, en una visita a Cádiz, se lo obsequió al canónigo Vicente González. Este último, natural de Almería, recibió permiso para poder darle culto en la Catedral de su ciudad. Así, desde 1780, un acta notarial establecería darle una misa a los restos de este San Valentín todos los 14 de Febrero, así como los 15 de Mayo (día de San Indalecio).

Durante la Guerra Civil, la Guardia Republicana quiso destruir el cuerpo al creer que era una imagen religiosa. Al comprobar que era de carne y hueso, lo metieron en una caja y lo enterraron en el jardín del Claustro de la Catedral.


Así pues, lejos de romper un mito, el auténtico Santo del Amor está enterrado en Madrid, en la iglesia de San Antón de la calle Fuencarral. En Almería, nuestro San Valentín estará pronto presente en forma de estatua: la que hace algunas décadas esculpió el artista almeriense Jesús de Perceval, será colocada en la plaza Campoamor.

No por ello se ha de dejar de recomendar una visita a la catedral de Almería, una de las pocas catedrales-fortaleza del mundo. En su interior, tras los gruesos muros defensivos que la componen, se pueden contemplar los cuatro estilos de los que está compuesta: gótico, renacentista, barroco y neoclásico.

viernes, 12 de febrero de 2010

ALMERÍA Y EL ROCK: ANTONIO ARIAS


Antes de nada, maticemos: Antonio Arias nació en Granada, creció en Granada, vive en Granada y pertenece a la corriente granadina de rock independiente. La relación de Antonio con Almería ha llegado recientemente y en forma de disco en solitario. El primero en toda su la dilatada carrera.


Arias siempre ha estado en la brecha del underground patrio: desde finales de los '80 con 091 y, sobretodo en los '90 y '00, con Lagatija Nick, el granadino tiene en su C.V. el honor de haber apadrinado a unos entonces desconocidos Los Planetas, o de haber firmado una de las obras imprescindibles de la música popular de finales de siglo: Omega (junto al cantaor Enrique Morente).

A primeros de diciembre de 2009, Antonio Arias publicó Multiverso, su debut como solo-artist y un curioso acercamiento del rock a la astronomía, pues todas las canciones tratan sobre esta temática. Además, parte del álbum ha sido grabado en el Observatorio Astronómico de Calar Alto (Almería).


Fue el astrónomo José Antonio Caballero, que desarrolla su trabajo principalmente en el Max-Planck-Institut für Astronomie de Heidelberg (Alemania), quien animó a Arias a musicar sobre ciencia. Aunque, ciertamente, no es algo nuevo para el de Granada: en 1999 colaboró con el astronauta Pedro Duque en la letra de la canción Newton de Lagartija Nick.

Tratándose de rock granadino y de música del espacio, no podían faltar Los Planetas: Floren y J colaboran en Laika. La nueva generación de la Alhambra, Lori Meyers, también está presente en el disco de Arias. Así, Noni y Alex intervienen en los temas Derrota de Bill Gates y Multiverso. Popi y Pablo González, con los que trabajó en el disco homenaje a Los Ángeles le echan una mano en Génesis y Miríadas. Incluso Eric, Lorena y Víctor de Lagartija Nick se asoman en el tema Cristal.

El disco está producido por Paul Grau, quien ya hizo los discos de Lagartija Nick El Shock de Leia y Larga Duración y, a parte del Calar Alto, también ha sido grabado en Motril.

Antonio canta poemas del doctor en física David Jou, de la periodista y escritora Natalia Carbajosa, del mexicano José Emilio Pacheco, del panameño Carlos Francisco Chanmartin, de Ángel Mendoza y de Carlos Marzal; sin faltar la marca de la casa del mismo Arias, en lo que define como un disco de música espacial, psicodélica futurista y ecos de los 50 y 60.

ANTONIO ARIAS EN CALAR ALTO (Fuente: Youtube)