lunes, 8 de febrero de 2010

LA CENSURA DEL MILENIO

Entre los años 1012 y 1013 comenzó el desmembramiento del antiguo Califato Omeya, reduciéndose el territorio musulmán de la Península Ibérica al Reino Nazarí, o Reino de Granada. Casi mil años después, en 2007, el Gobierno granadino propuso la celebración del milenio de su antiguo reino, un evento que Manuel Chaves, con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, no tardó en apoyar. Tampoco tardaron en unirse al hipotético Año del Milenio las Diputaciones de las antiguas provincias "granadinas": Almería y Málaga.


Las urnas se llenaron de votos granadinos y almerienses para el PSOE y Manuel Chaves fue elegido (una vez más) presidente andaluz. Después de esto, poco se volvió a hablar de la efeméride del Milenio. Chaves se fue a Madrid y dejó el marrón a Jose Antonio Griñán. El cordobés destinó una miseria de 3 millones de euros para el consorcio del evento presidido por David Aguilar. Todo un insulto a la provincia de Granada y a sus socias milenarias de Málaga y Almería. Ante un proyecto vacío y debido a la pasividad y poco interés mostrado por la Junta, Aguilar decidió dimitir.

Ahora, desde Sevilla, encargan al vicepresidente autonómico -un tal Antonio Ávila- que tome las riendas del Año del Milenio. El señor Ávila no es granadino ni andaluz oriental y seguro que le hará bien falta repasarse los libros de historia. Pero así funcionan las cosas en el Palacio de la Junta: quedan dos años (o tres) para el evento de marras y no hay ni proyecto ni voluntad para desarrollarlo.

Pero se hará. Se hará el paripé, pero algo se hará. Lo mínimo para que se pueda decir que Chaves cumplió con su promesa electoral... Sin embargo, puede que ahora la promesa lleve la firma de Griñán: si la celebración del Milenio se prevé para 2013 en lugar de 2012, ¿es porque la historia no dejó clara si la fecha de fundación del Reino fue 1012 ó 1013? ¿O es porque en 2012 -y no en 2013- son las próximas elecciones autonómicas?

Me temo que cumplir con Granada (y, por extensión histórica, con su hermana Almería) es el único objetivo de estas aves rapaces devoravotos, porque lo que es el Milenio en sí no interesa en Andalucía. Y no interesa por dos cosas:

1. Porque estamos hablando de exaltar los logros de una civilización musulmana que ocupó un trozo de la Península Ibérica y fué aniquilada por los Reyes Católicos... Esto no parece ser politicamente correcto en la capital de la Semana Santa.

2. Porque la riqueza histórica de Granada choca con los ideales pro-Blas Infante y su "patria andaluza". En el Parlamento sevillano existe el temor de que la celebración del Milenio del Reino de Granada resucite el nunca muerto fantasma de Andalucía Oriental.

Atendiéndo a la causa número 1, la división de opiniones se ha generado hasta en el mismo entorno granadino. Tienen miedo de que el Milenio sea una exaltación de la Granada islámica y que, con ella, surjan brotes secesionistas. La celebración de este evento es una idea que aterroriza y tampoco ha calado en Madrid.


"Mitad de mora y cristiana. Tienes la sangre cruzá" escribió el Maestro Padilla sobre la tierra de Almería. Ciudad donde anualmente se celebra la reconquista de los Reyes Católicos en el conocido como Día del Pendón. La Toma de Granada también es celebrada en la capital del Reino. Ambas celebraciones están proscritas por injustas, intolerantes y obscenas... ¿Es que en toda la pérfida historia de Granada y Almería no va a ver ni una sola fecha o efeméride que celebrar?

Precisamente el mismo PSOE que nos vendió la mentira del Milenio fue uno de los que apoyó a los sectores contrarios al día de la Toma de Granada. Aquí hay algo que no cuadra... Por un lado, es de celebrar que los del Palacio de San Telmo no entiendan de moros y cristianos, pero por otro me pregunto: ¿cuál es entonces la razón por la que tienen la gestión del Milenio en el dique seco? La respuesta es la anteriormente denominada como causa número 2:

El Milenio del Reino de Granada es una efeméride oriental, y no occidental. Y con oriente y occidente no me refiero al Islam y a la Europa católica, me refiero al punto de vista de la Junta andaluza: Granada y Almería no interesan en Sevilla.

En el Parlamento de Andalucía -donde un busto del musulmán Blas Ahmad Infante da la bienvenida- no se teme que el Milenio haga brotar un movimiento islámico que reivindique con fuerza este trozo de Europa. No tienen miedo de esto precisamente. Lo que de verdad asusta en la Junta es que el invento autonómico andaluz se parta en dos trozos debido a los gritos que se oirán (y con razón) desde Andalucía Oriental.

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