jueves, 6 de enero de 2011

LAS BRECHAS DE ALMERÍA

Almería es fea. Este es el pensamiento generalizado con el que muchos -almerienses o no- hemos crecido. No sé cómo ni porqué se ha inculcado esta idea ni de quién proviene. Pero Almería es fea. Y decir lo contrario siempre sonará extraño.

Y yo me pregunto, ¿qué es lo que hace a una ciudad fea o bonita? ¿Los antiguos monumentos? ¿Los modernos edificios singulares? ¿Los centros históricos?

Yo tengo una teoría. Es la siguiente: la decisión de valorar una ciudad como fea o bonita se toma paseando. Tras diez, quince o veinte minutos andando por una ciudad surge el pensamiento "¡qué bonita/fea es esta ciudad!". Y en Almería, una serie de brechas que hacen daño a la vista del transehunte hace que este se decante por puntuar negativamente a la ciudad.

Es imposible andar por una calle del centro de Almería sin que, al levantar la vista, una mala decisión arquitectónica nos agrie la visión. Calles que deberían ser emblemas de esta ciudad como Real, Solís, Braulio Moreno, Hospital y, por supuesto, Puerta Purchena, Obispo Orberá y El Paseo se encuetran, bien en estado de abandono y dejadez, o bien en busca de una identidad que no acaban de encontrar.

El poco amor propio que se derrocha en Almería, quizá por el histórico complejo de tierra pobre, ha hecho que hayamos cuidado muy poco nuestra ciudad. Que hayamos tomado por malo a lo antiguo y, en consecuencia, que hayamos destruido patrimonio histórico por doquier. El Paseo de Almería es todo un símbolo de lo que podría haber sido Almería, de lo que quiso ser y lo que, desgraciadamente, hoy es: una ciudad en busca de una extraña modernidad.

Tomamos el Paseo desde la Rambla Federico García Lorca, y lo primero que vemos es esto:

Un bonito edificio del siglo XIX precedido de dos casas de dos plantas (imposibles de ver en esta instantánea debido a los árboles). La primera brecha que quiero mostrar aquí es esta: un bloque de pisos y oficinas de diez plantas de altura sobresale entre la arquitectura antigua de Almería. Las directrices siguen iguales Paseo arriba: dos casas más y otro blocón de pisos...

Seguimos caminando y esos cuchillos de hormigón siguen apuntando al cielo y atravesando lo que Almería fue y podría haber sido: una ciudad bella. Esta casa (abandonada) se ha quedado sola en medio de dos mastodontes:

El hecho de que algunas de estas casas se hayan convertido en fantasmas, auguran lo peor... ¿Demolición y posterior construcción de otra mole? Sin embargo, el pinchazo del sector del ladrillo salvará la muerte de este patrimonio infravalorado de Almería. Sus primeras plantas convertidas en comercios también ayudan:

Otros presentan mejor estado de conservación. Bonitas fachadas, aún más bellas en la noche cuando relucen con su iluminación ornamental. Sin embargo, unas paredes de cal de once plantas de altura nos desvían la atención:

La calle del Poeta Villaespesa, junto al teatro Cervantes, y desembocando en la Escuela de Artes, presenta una de las postales más bellas del centro de Almería, y mucho más, tras las recientes remodelaciones de los exteriores de ambos inmuebles. Observo atónito la estampa ya que lo preferible es no mirar arriba. Porque en tal caso os encontraríais con esto:

Al llegar a Puerta Purchena, el centro por excelencia de la capital almeriense, miro hacia donde antes se podía ver el cerro de San Cristóbal. Hoy, el edificio de la Patria Hispana parece estar vigilado por varias construcciones setenteras:

Al bajar por Obispo Orberá, la cosa más o menos cambia... Hay una cierta esencia de centro histórico mayor que en el Paseo. Pero aún así se intuyen ciertos "amagos" de haber querido revolucionar equivocadamente la arquitectura de la zona, dando como resultado un paisaje urbano destartalado, en donde se combinan tres tipos de edificios: los más contemporáneos (el de la izquierda del todo en la foto), los mencionados bloques de apartamentos de los años setenta y ochenta, y las antiguas casitas por las que debería destacar Almería.


¿Soluciones?

Buena pregunta. ¿Existen soluciones para hacer de Almería una ciudad bonita? Yo creo que sí, que las hay. De hecho, ya se pueden observar algunas de las que se están llevando a cabo. Yo, si por mí fuera, demolería todos los enormes bloques del Paseo de Almería... No es una idea tan rocambolesca, pues en su dia ya se hizo algo similar con los palacetes del siglo XIX. Pero siendo un poco más sensatos, primero he de aplaudir algunos de los lavados de cara hechos en esta zona de la ciudad. Como el edificio de Marín Rosa, que en lugar de la típica pared lateral blanca, cuenta con una especie de mosaico como el que se ve en la foto. Espero que se tome nota y pueda verse lo mismo en las demás moles de cemento.

La otra de las soluciones -con la que simpatizo de forma excéptica- es la construcción de nuevos edificios en el lugar de los antiguos, pero conservando su fachada. De esta forma, se minimiza el impacto visual de los grandes bloques junto a casas de dos plantas, a la vez que dichas casas se conservan. Lo que ocurre es que en Almería se están viendo construcciones pseudonuevas con un dudoso gusto estético como las que vamos a ver en las siguientes imágenes:

En esta última foto, tomada en la calle Obispo Orberá, vemos como el edificio de la izquierda parece que correrá la misma suerte. Lo incomprensible en este caso es que, al contrario que en la primera foto, al lado de este inmueble no hay ningún bloque alto, es decir, no existe ningún impacto visual a minimizar. ¿A qué viene entonces destrozar más patrimonio?
La Almería con encanto que ya no tenemos... ¿Se podría recuperar?

En fin... Estas son las brechas de Almería. Heridas de una ciudad que aún se pueden curar, aunque dejen cicatriz, pero que al menos no permitamos que muera desangrada. Porque la sangre de una ciudad como Almería está en el patrimonio histórico. Y eso es lo que hay que cuidar.